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33 frases de “Soñemos juntos”

Frases Papa Francisco-Soñemos juntos

El libro Soñemos juntos, es el resultado de una entrevista y conversación entre el periodista británico Austen Ivereigh y el Papa Francisco en medio de la pandemia en 2020. Soñemos juntos, es una especie de reflexión y guía práctica para enfrentar los retos post Covid-19, que en palabras de Francisco, no son desafíos nuevos sino la exposición de viejos problemas que se acentuaron e hicieron más evidentes con la pandemia. 

Como el buen comunicador que es, Francisco es un hombre de reflexiones que sacuden, de frases breves y poderosas que conducen a la meditación y sobre todo de ideas que llaman a la acción. Las 33 frases seleccionadas corresponden a los 3 segmentos en los que se divide el libro: Momento para ver,  momento para elegir y momento para actuar. 

Aunque el libro también se encuentra en español, la selección de frases que aquí se presenta fueron obtenidas del libro original en inglés. Es posible que haya alguna variación en la traducción con el libro en español. 

Soñemos juntos, invita al lector a afinar la mirada, a observar con detenimiento lo que pasa a su alrededor dejando a un lado la indiferencia y a emprender acciones concretas que construyan dignidad 

  • La regla básica de una crisis es que no sales de ella de la misma manera como empezaste. Si la superas, sales mejor o peor, pero nunca igual. 
  • En las pruebas de la vida, revelamos nuestro corazón: qué tan sólido es, qué tan compasivo, qué tan grande o pequeño.
  • ¿Cómo enfrentaremos con las pandemias ocultas de este mundo, las pandemias del hambre, la violencia y el cambio climático?
  • Este es un momento para soñar en grande, para repensar nuestras prioridades. Lo que valoramos, lo que queremos, lo que buscamos –y para comprometernos y actuar en nuestra vida cotidiana con lo que hemos soñado-.
  • No podemos volver a las falsas seguridades de los sistemas políticos y económicos que teníamos antes de la crisis. 
  • Necesitamos una política que pueda integrar y dialogar con los pobres, los excluidos y los vulnerables para darles una voz en la toma de decisiones que impacten sus vidas. 
  • Ahora más que nunca se se ha revelado la falacia de haber convertido al individualismo el principio rector de la sociedad. 
  • Una de mis esperanzas para esta crisis que estamos viviendo es que volvamos a estar en contacto con la realidad. Debemos movernos de lo virtual a lo real, de lo abstracto a lo concreto, del adjetivo al sustantivo. 
  • El Covid ha desenmascarado la otra pandemia, el virus de la indiferencia, que es el resultado de mirar constantemente hacia un lado, diciéndonos que como no hay una solución inmediata o mágica, es mejor no sentir o hacer nada. 
  • He hecho un llamado por una “ecología integral”, una ecología que más que el cuidado por la naturaleza, se trata de un cuidado por el otro, por las criaturas de un Dios amoroso, y todo lo que esto implica. 
  • Debemos rediseñar la economía de manera que pueda ofrecer a cada persona el acceso a una existencia digna.
  • Veo ante todo la necesidad urgente de fortalecer las instituciones, que son una vital reserva moral de energía cívica y amor. 
  • Debemos sentir nuevamente que nos necesitamos mutuamente, que tenemos una responsabilidad por los otros, incluyendo a los que no han nacido y a los que aún no son considerados como ciudadanos. 
  • Necesitamos una sana capacidad de hacer una reflexión silenciosa, de tener lugares de refugio ante la tiranía de lo urgente.
  • No debemos sólo actuar por los pobres, sino con ellos…
  • Me gusta pensar que no poseemos la verdad, sino que la verdad nos posee, constantemente atrayéndonos a través de los medios de la belleza y la bondad. 
  • ¿Qué tal si los retos económicos, sociales y ecológicos a los que nos enfrentamos son en realidad diferentes caras de la misma crisis? ¿Qué tal si todos tienen una solución común?
  • Tengamos cuidado con aquellos que claman ver el futuro con claridad y seguridad.
  • Creo en general, que las mujeres son mucho mejor administradoras que los hombres. 
  • Nuestra tarea principal no debe ser la de desconectarnos de la polarización sino comprometernos con el conflicto y el desacuerdo de maneras que eviten que descendamos a la polarización. Esta nueva forma de resolver la división puede permitir que un nuevo pensamiento que trascienda la división. 
  • …un cristiano siempre defenderá los derechos individuales y las libertades pero no puede ser un individualista. Un cristiano amará y servirá a su país con sentimiento patriótico pero no puede convertirse solamente en un nacionalista. 
  • La solidaridad es más que hacer actos de generosidad, que aunque son importantes, la llamada debe ser a abrazar una realidad que indica que estamos unidos por vínculos de reciprocidad. Sobre esta sólida idea podemos construir un futuro humano mejor y diferente. 
  • La obsesión con las ganancias, debilita las instituciones que pueden proteger a las personas de los temerarios intereses económicos y la concentración de poder. 
  • …necesitamos una visión de la política que no se limite al manejo del aparato estatal y las campañas de reelección sino que sea capaz de cultivar virtud y forjar nuevos vínculos.
  • Necesitamos políticos que ardan con la misión de asegurar a sus personas las tres T de tierra, techo y trabajo, además de salud y educación.
  • En el mundo post-Covid, ni el manejo tecnocrático ni el populismo serán suficientes. Sólo una política con raíces en las personas, y abierta a las organizaciones sociales, será capaz de cambiar nuestro futuro. 
  • Cuando las acciones de las grandes corporaciones caen algunos puntos porcentuales, las noticias generan titulares sobre esto. Los expertos discuten indefinidamente sobre lo que esto puede significar. Pero cuando una persona sin hogar es encontrada congelada en las calles o una población entera cae en la hambruna, pocos se dan cuenta de esto; y si esta situación llega a un noticiero, sacudimos nuestra cabeza con tristeza y seguimos adelante creyendo que no hay solución para estas situaciones. 
  • Para recuperar la dignidad de las personas necesitamos ir a los márgenes de nuestras sociedades para conocer a todos los que viven allí. 
  • La salud de una sociedad puede ser juzgada por su periferia. 
  • Una estilo de vida sobrio dedicado al servicio tiene mucho más valor que un par de miles de seguidores en las redes sociales. Nuestro mayor poder no radica en el respeto que otros tengan por nosotros sino en el servicio que podemos ofrecer. 
  • Es difícil ser conscientes de nuestra dignidad como personas cuando estamos hundidos en centros urbanos sin alma y sin historia. 
  • La degradación de los ambientes urbanos es una señal de agotamiento cultural. 
  • Garantizar un mundo donde la dignidad sea valorada y respetada a través de acciones concretas no es sólo un sueño sino un camino a un mejor futuro. 

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